El Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB) de la Universidad Nacional del Comahue fue nuevamente el escenario de una jornada cargada de emoción y memoria colectiva. Como cada año, la comunidad universitaria se reunió para recordar a los nueve estudiantes que fallecieron en la tragedia del Cerro Ventana en 2002. Este homenaje no solo es un acto de recuerdo, sino también una reafirmación del compromiso de la universidad con mantener viva la memoria, fortalecer los lazos entre generaciones y apostar a la construcción colectiva.
La ceremonia arrancó poco después de las 12.30 en el Patio del Recuerdo del CRUB. Allí, se colocaron flores en las placas que llevan los nombres de Mario Sebastián Tapia, Antonio Humberto Díaz, Adrián Marcelo Mercado, Oscar Fabricio Vaccari, María Gimena López, Gimena Solange Padín, Roberto Arturo Monteros, Martín Sebastián Lemos y Paolo Jesús Machello. El decano Marcelo Alonso remarcó lo fundamental que es reencontrarse con las familias y los estudiantes de aquel entonces, y puso en valor la importancia de sostener estos espacios donde la memoria se construye entre todos y todas.

La jornada estuvo marcada por intervenciones que supieron mezclar arte, educación y mucho cariño. Claudia Gallo, mamá de “Beto” Monteros, destacó el esfuerzo constante de la universidad y el trabajo conjunto con la Escuela Primaria N.º 329 del barrio Pilar II, que lograron mantener viva la memoria a través de proyectos pedagógicos y actividades en el barrio. Por su parte, la docente Marcela Ceballo compartió un texto escrito por un pibe que participa del proyecto Esquí Escolar, y la egresada Cielo Bozzarelli trajo al presente la restauración de un mural interno que hicieron estudiantes de aquellos años, como una forma de reparación simbólica.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando se inauguró un nuevo mural adentro del edificio, justo en el pasillo que une el hall central con el Aula Magna. Esta obra la llevó adelante la artista Lili D’Urso junto a estudiantes del Profesorado en Educación Física y de la camada 2002, y se transformó en un emblema de continuidad, ternura y afecto colectivo. Además, Rosa Candia, supervisora de Zona Andina II de Educación Primaria, presentó un proyecto en conjunto con la Escuela 329 para restaurar el mural externo del Patio del Recuerdo, dentro del programa Puentes.
Durante la tarde, las actividades continuaron en la Escuela 329, donde docentes, trabajadores no docentes y autoridades de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) se acercaron para compartir distintas propuestas de extensión universitaria con la comunidad educativa. Este encuentro volvió a poner sobre la mesa la importancia de la universidad pública como un espacio clave para la construcción social, la memoria activa y el compromiso con el territorio.
Una vez más, la UNCo, a través del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB), demostró cómo transformar el dolor en acción concreta, el recuerdo en expresiones artísticas y la ausencia en una presencia que se siente en cada rincón. En cada palabra, en cada mural pintado y en cada gesto compartido, la memoria de las y los estudiantes del Cerro Ventana sigue latiendo fuerte, siendo una parte fundamental del proyecto educativo y humano que la universidad defiende y proyecta hacia el futuro.






































