Un 29 de junio volvió a encontrarlos marchando. Como cada año desde 2021, docentes de toda la provincia salieron a las calles con la indignación y el dolor todavía abiertos. Esta vez, a cinco años de la explosión de la Escuela Primaria Rural Albergue N° 144 de Aguada San Roque, ATEN marchó junto a las 22 seccionales con una exigencia que no cambia: que los responsables vayan presos.
«Nuevamente un 29 de junio nos encuentra con la indignación y el dolor de su ausencia», dijo Fany Mansilla, Secretaria General de ATEN, en el acto de cierre y remarcó: para construir memoria hay que reconocer los contextos. Y el contexto de aquella explosión tiene una historia que empieza antes del 29 de junio de 2021.
En marzo de 2020 comenzó la pandemia y encontró a Neuquén en una situación ya compleja: sin condiciones de conectividad igualitaria para toda la provincia y con el cese de horas sin que se nombraran los cargos. Las escuelas estaban cerradas y no había recomposición salarial. Desde mediados de ese año, ATEN inició un ayuno para que se garantizara la seguridad en los edificios escolares y se cubrieran las horas.
El 25 de junio de 2021, a cuatro días de la tragedia, el Cuerpo Colegiado del CPE aprobó por mayoría —solo con la firma del Ejecutivo— una resolución para obligar la presencialidad. La posición de ATEN fue clara: plan de lucha por la no asistencia a los lugares de trabajo, porque no había camas disponibles en el sistema de salud y no estaban garantizadas las condiciones de infraestructura en los edificios escolares.
Cuatro días después, el 29 de junio, ocurrió la explosión de la Escuela Primaria N° 144.
«Adentro de las escuelas se construyen sueños. La escuela no es solo una pared». La frase de Mansilla resume lo que está en juego cada vez que una autoridad educativa habilita un edificio que no está en condiciones. «Hoy está pasando que entregan las obras a medias. Hay que poner un límite a esto, porque la escuela es un territorio donde construimos proyectos educativos. No es un lugar para morir», sostuvo la Secretaria General.
No es una advertencia, es el registro de una práctica que persiste: obras incompletas, edificios habilitados sin las condiciones mínimas, decisiones tomadas desde escritorios que no conocen el aula ni la cocina ni la caldera.
ATEN logró junto a las familias un fallo sin precedentes. Pero una sentencia que no se ejecuta es solo papel. Por eso, cinco años después, la exigencia sigue siendo la misma: «Queremos que esa sentencia se cumpla y vayan a la cárcel los responsables de la corrupción en la obra pública», afirmó Mansilla.
Corrupción en la obra pública. Las palabras son precisas y no dejan margen para la ambigüedad: hay funcionarios y empresarios condenados. Hay una sentencia firme. Y hay una movilización que cada 29 de junio vuelve a las calles para recordar que la impunidad también se construye en el silencio y en la demora.
La marcha de este año lo dijo una vez más, con el mismo dolor y la misma claridad: la memoria no alcanza si la justicia no llega.






































