El diputado provincial Andrés Blanco, del PTS – Frente de Izquierda, se refirió a la visita a Neuquén del ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, prevista para el próximo miércoles, y denunció una negociación política vinculada a la reforma laboral.
“Es un toma y daca vergonzoso”, afirmó Blanco, y apuntó contra la negociación de los fondos que el Estado nacional adeuda a la Provincia a cambio de votos favorables en el Congreso. “Lo que estamos presenciando es una negociación espuria. Santilli viene a comprar abiertamente los votos de La Neuquinidad para la reforma laboral. Ya ni lo ocultan”, sostuvo. Agregó: “Es un toma y daca vergonzoso, igual al que hicieron con Lucila Crexell o Edgardo Kueider. Los grandes perdedores son los trabajadores y trabajadoras”.
El legislador también cuestionó al gobernador Rolando Figueroa por su alineamiento con el gobierno nacional. “El gobierno nacional tiene que pagar los fondos que viene robando a la provincia, así como a todas las provincias. Eso no se debe intercambiar por el voto a una ley nefasta”, señaló. Y añadió: “Esto es una muestra más de la sumisión completa de Figueroa a la Casa Rosada y a todo el plan de ajuste y saqueo de Milei”.
Blanco advirtió sobre las consecuencias de un eventual respaldo a la reforma laboral. “Va a implicar peores condiciones de trabajo, la pérdida de derechos históricos. Es una reforma para que las patronales hagan lo que quieran con la vida de los trabajadores, y que éstos no tengan forma de defenderse”, afirmó. Enumeró que la iniciativa “ataca la jornada laboral, las vacaciones, los Convenios Colectivos y la indemnización”, y agregó que también busca impedir que quienes hoy no tienen esos derechos puedan acceder a ellos.
Ante la posibilidad de que el oficialismo provincial vuelva a acompañar al presidente Javier Milei en el Congreso, el diputado cuestionó: “¿Con qué cara van a mirar Corroza o Maureira a las y los trabajadores, si votan esto? ¿Cómo van a explicar que en campaña decían que iban a defender sus derechos, si los entregan en bandeja?”.
Para cerrar, Blanco convocó a intensificar la movilización. “Queda claro que no podemos confiar en el Congreso ni en los gobernadores que se venden por nada. Necesitamos ser millones en las calles para pararles la mano”, expresó, y reclamó que “la CGT y las CTA’s tienen que dejar de dar vueltas y convocar a un paro y movilización el 10 de febrero, que sea el inicio de un verdadero plan de lucha”.







































