La consultora Zentrix difundió los resultados del Monitor de Opinión Pública de junio de 2026, un estudio nacional que relevó 1.297 casos en las 24 jurisdicciones del país entre el 15 y el 22 de junio. El informe midió las percepciones sociales sobre dirigentes políticos, la evaluación económica personal y nacional, y clasificó a los encuestados entre oficialistas y opositores según el voto de las elecciones legislativas de 2025.
El estudio señaló que el malestar económico «dejó de ser una reacción coyuntural y pasó a funcionar como una experiencia social estructurante». El 41,7% de los consultados calificó su economía personal entre «mala» y «muy mala», mientras que el 64% evaluó de forma negativa la economía nacional. La brecha entre ambas mediciones supera los 22 puntos. Según el informe, esa distancia sugiere que el deterioro percibido excede la experiencia individual y «se lee como diagnóstico colectivo, no solo personal».
En relación con los precios, el 68,8% de los encuestados no cree que el dato del INDEC refleje la variación que percibe a diario. Además, el 86,1% afirmó que su salario no le gana a la inflación, un nivel apenas inferior al máximo de la serie, que fue de 86,6% en abril. El documento indicó que ese indicador se estabilizó desde marzo en una franja alta, de entre 83,9% y 86,6%, sin señales de mejora en los últimos cuatro meses. La consultora concluyó que la sociedad no evalúa la economía solo por la velocidad de los precios, sino por su capacidad de recomponer poder de compra: «el dato técnico puede mejorar sin que la vida cotidiana lo haga».
El deterioro atraviesa a ambos electorados, aunque con intensidades distintas. Entre los votantes oficialistas, el 70,2% reconoció que su salario pierde contra la inflación y el 45,3% llega solo hasta el día 20 del mes con sus ingresos. Entre los votantes opositores, esas cifras escalan a 96,6% y 71,3%, respectivamente. El informe sostuvo que la experiencia económica es compartida y que la diferencia radica en si ese sacrificio se interpreta «como costo de transición (oficialismo) o como prueba de fracaso (oposición)».
La medición también registró el ciclo de la aprobación presidencial. Entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, la valoración positiva de la gestión de Javier Milei subió de 29,7% a 45%, el único mes en que empató con la desaprobación. Desde marzo, el ciclo se revirtió: la aprobación cayó a un rango de 32-33% y la desaprobación alcanzó el 56,6% en junio. La imagen del presidente marcó 33,8% de valoración positiva y 56,2% de negativa, la caída más pronunciada del informe, con un saldo de -22,4 puntos porcentuales.
Ante la pregunta abierta sobre el principal problema de la Argentina en una sola palabra, «Corrupción» resultó la respuesta más repetida, «Milei» apareció en segundo lugar y «Economía» quedó en el tercero. El dato coincide con la pregunta cerrada de preocupaciones, donde la corrupción lideró con 51,3%, apenas por delante de Ingresos/Salario, con 48,2%. Sobre las expectativas, el 55,1% cree que «lo peor está por venir». Allí se registró la brecha más amplia de todo el estudio: el 55,4% de los votantes de Milei en 2025 considera que lo peor ya pasó, contra apenas el 3,4% de los votantes de la oposición.
En el análisis de imagen de dirigentes, Myriam Bregman encabezó la valoración positiva con 44,1%, seguida por Patricia Bullrich con 38,6%, Axel Kicillof con 38,1% y Javier Milei con 33,8%. En el potencial voto 2027, Kicillof mostró el piso más alto, con 27,7% de encuestados que seguro lo votarían y un techo de 46,3%. Milei registró un piso de 21,5% y un techo de 35%, Bullrich obtuvo 15,8% y 40,3%, y Bregman alcanzó 12,1% y 43,8%.
El estudio incorporó además un capítulo sobre el Mundial 2026. El 56,8% de los consultados respondió que el torneo distrae «parcialmente» a la sociedad de las preocupaciones económicas y el 23,3% contestó que sí lo hace. Sobre el impacto anímico, el 56% consideró que un buen desempeño de la Selección Argentina mejoraría parcialmente el humor social y el 20,7% afirmó que lo haría plenamente.
Según la ficha técnica, la encuesta se realizó de manera autoadministrada y online, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de ±2,7%. La consultora aclaró que la muestra no es probabilística y que los resultados «no deben extrapolarse a niveles subnacionales» sin la debida cautela analítica.








































