Dos proyectos compiten por liderar la exportación de gas natural licuado desde Vaca Muerta. Southern Energy (SESA) es el más adelantado. Tiene cuatro bancos inversores (Citi, JP Morgan, Itaú y Santander), y están cerrando un préstamo de unos USD 900 millones para financiar el gasoducto que conectará Vaca Muerta, en la costa Atlántica de Río Negro, sobre una inversión total de USD 1.300 millones.
El consorcio lo integran Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%) Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%).
El buque Hilli Epiceyo arrancaría a fines del 2027 y el MK II un año después, superando 6 millones de toneladas anuales. Alemania firmó contratos de compra por ocho años. El esquema podría generar hasta USD 20.000 millones de exportaciones entre 2027 y 2035.
Argentina LNG (YPF-Eni-XRG) el de mayor escala presentó el 13 de agosto la solicitud al RIGI para una inversión acumulada de USD 51.000 millones, con dos unidades flotantes frente a Río Negro y capacidad de 12 millones de toneladas anuales. YPF calcula exportaciones por USD 10.000 millones anuales durante dos décadas una vez en operación, con FID prevista para fin de 2026. El acuerdo previo con Shell fue dado de baja al sumarse XRG. El gasoducto ya exporta como nunca. En el primer semestre de 2026, la Cuenca Neuquina explicó el 91% de las exportaciones de gas (12.812 de 14.027 millones de m³ ), contra 72% un año antes.
Pluspetrol ofertó capacidad en el gasoducto GasAndes hacia chile por 52 años (2026-2078), un plazo inédito con el objetivo de desplazar el histórico rol de Bolivia.
La misma cuenca que exporta no logra abastecer al país
El sistema que hoy lleva gas de Vaca Muerta al norte argentino tiene un límite de 15 millones de m³/día, muy por debajo de los 60 millones que se alcanzan en el pico invernal.
La Unión Industrial de Tucumán advirtió cortes de entre 70 y 85 días para los sectores azucarero y citrícola, mientras el precio spot de la electricidad saltó a unos USD 150/MWh contra los USD 83-90 proyectados por Cammesa.
Es una decisión política, no un límite físico
El Estado define que la construcción de nuevos gasoductos quede en manos del sector privado, sin financiamiento ni participación estatal. Hay tres obras orbitando para destrabar el cuello de botella —las plantas compresoras del Gasoducto Norte (frenadas por el conflicto Enarsa-Esuco), la ampliación del Perito Moreno a cargo de TGS (de 21 a 35 millones de m³/ día) y el nuevo gasoducto Tratayén-La Carlota de TGN (13 millones de m³/día adicionales) — pero la más avanzada recién estará terminada en abril de 2027, y la de TGN hacia fines de 2028. Al menos un invierno más de racionamiento programado, en un contexto en el que la infraestructura exportadora corre más rápido que la doméstica.
El financiamiento del primer ducto exportador se cierra esta misma semana y ya hay contratos externos a 8 y hasta 52 años; la solución estructural para que el mercado interno recién llega en 2028. El comprador externo obtiene certidumbre de largo plazo; la industria local negocia los contratos interrumpibles invierno a invierno, con improvisación.
Asimetría de los precios y las brechas de exportación
Las brechas entre contratos de exportación llegan al 55%: Tecpetrol factura USD 3,41 en verano contra USD 7,79 en invierno, y Gasener sujeta su fórmula al Brent más 18%, mientras la discusión interna tarifaria sigue “muy politizada”.
Hacia 2027-2030 Argentina se convertirá en exportador global de GNL en una cuenca que, en pleno salto exportador, todavía no garantiza el abastecimiento de su propia industria en invierno. Las mismas moléculas que sostendrán contratos a 20 y hasta 52 años puertas afuera son las que hoy se racionan y recortan puertas adentro.
Es necesario hacer una distinción entre el “gas seco” y GNL que no son tipos de gas equivalentes. El gas seco (metano) no se puede almacenar ni transportar, solo sirve para el consumo doméstico, garrafas comunes. Tiene un uso industrial y en centrales termoeléctricas. El GNL es un estado físico (gas licuado a -162°C), mientras que seco/húmedo determina la composición del yacimiento antes de llegar ahí. Esa distinción seco o húmedo (con etano-propano-butano-metano) es justamente lo que está reordenando la estrategia de Vaca Muerta.








































