En abril de 2023, un grupo de madres y padres del Loteo Manzana 34 decidió que el fútbol podía ser la herramienta para unir a un barrio que recién comenzaba a poblarse. “Allá arriba no hay ninguna institución de amparo para los chicos, entonces planificamos, pensamos y nos largamos a ojos cerrados”, contó Katherina Hoyos, presidenta del club, en diálogo con el programa Neuquén Despierta que se emite por Radio 10 Neuquén.
La escuelita de fútbol comenzó con 15 chicos y dos profes que entrenaban tres veces por semana. Hoy la matrícula es de 130 niños y adolescentes de entre 3 y 15 años, organizados en cinco categorías. “Arrancamos sin categorías formadas y hoy tenemos desde la 2019 hasta la 2008”, relató Hoyos. Después de cada práctica se sirve la merienda. “La cancha nos ayudó a que el adolescente se acercara. Siempre hablo del amparo y la contención que ellos buscaban”, agregó.
El club es la única institución formal del sector, que no cuenta con biblioteca, centro comunitario ni otras organizaciones barriales. “Ante tanta mala onda, esta es una obra de amor, acá hay mucho amor”, expresó Federico Sánchez, revisor de cuentas. “La cancha salva vidas, quedó plasmado en el acta fundacional”, subrayó.
La cancha y la luz que cambiaron el barrio
Uno de los grandes logros fue la inauguración, en febrero de 2025, de la cancha de césped sintético gestionada junto a la Municipalidad y el cierre perimetral e iluminación del predio. “Fue un avance muy grande porque llegaron más chicos. Terminaron el año pasado con 70 y hoy ya son 130”, explicó Roxana Jara, tesorera de la institución.
La escuelita también incorporó fútbol femenino, masculino nocturno y hasta clases de king boxing. “Si pueden, los nenes están todo el día y toda la noche en la cancha”, relató Jara. Además, la filial de Racing de Avellaneda colaboró con camisetas para las categorías mayores.
Las necesidades pendientes
Pese a los avances, el club no tiene sede ni baños. Su único espacio es un tráiler de seis metros donde se guarda el material y se sirve la merienda. “Necesitamos psicólogos infantiles y médicos. Queremos un lugar propio para poder solicitar esos servicios”, remarcó Hoyos.
Otra de las urgencias es reforzar la asistencia alimentaria. “Dentro de la escuelita tenemos niños que van a trabajar al basural con sus papás, juntan de todo lo que se pueda para poder sustentar su alimento en el día”, explicó Hoyos. Para Sánchez, esa es la realidad que vuelve indispensable la tarea del club: “Probablemente parte de ese millón de niños que no cenan que dice la UCA sea alguno de los 130 de nosotros”.
Cómo colaborar
Quienes quieran ayudar pueden acercarse a los entrenamientos de lunes a viernes a partir de las 18.30. “Siempre invitamos a conocernos, a ver el lugar y a los chicos. La mayoría de los que se acercan se enganchan y siguen colaborando”, contó Hoyos. También se reciben donaciones de pelotas, botines y alimentos. Para transferencias, el alias de la tesorera es Rochi.2024.mp.







































