La vicepresidenta del Partido Justicialista de Neuquén, Anahí Valdez, recorre distintas localidades de la provincia para reunirse con los referentes que asumieron responsabilidades en los Consejos Locales tras la reciente interna partidaria. El objetivo, según explicó, es reorganizar y fortalecer la estructura del peronismo neuquino desde cada territorio. «Me votaron para conducir, ordenar y reconstruir el peronismo, no voy a permitir que lo entreguen como un bien personal», afirmó con firmeza.
Sobre el escenario electoral, Valdez ratificó la intención de construir una propuesta con candidatos propios para 2027, aunque aclaró que esas definiciones deben pasar por los mecanismos institucionales de la Carta Orgánica: primero el debate en el Consejo Provincial y luego la definición en el Congreso Partidario. «Las decisiones no son personales ni arbitrarias; se construyen con participación y consenso, como corresponde en un partido democrático», remarcó.

La dirigente puso especial énfasis en el rol de las mujeres en la construcción política: «Las mujeres no venimos solamente a acompañar; venimos a conducir«, expresó, al tiempo que reafirmó su compromiso de trabajar desde la vicepresidencia con «fuerza, responsabilidad militante y vocación de unidad».
Valdez también cuestionó el contexto nacional: «Hay un ajuste que golpea con dureza a los sectores más vulnerables» y señaló que el desafío del peronismo es construir una alternativa que vuelva a poner en el centro al trabajo, la producción y la justicia social. «Soy una mujer del centro de la provincia que vino a trabajar junto a sus compañeros para fortalecer un peronismo representativo en cada rincón de Neuquén. Creo profundamente que la política tiene que volver a mirar a la gente a los ojos», manifestó.
Sobre las diferencias internas, Valdez reconoció su existencia pero las subordinó a un objetivo mayor: «Hay algo mucho más fuerte: la necesidad de reconstruir una alternativa para la sociedad. Cuando eso sucede, la unidad deja de ser solamente una consigna y pasa a convertirse en una obligación política y militante«.







































