Según el relevamiento del Observatorio de Mumalá, en Argentina se produce un femicidio cada 25 horas. El informe señala un incremento de los casos vinculados a narcotráfico y crimen organizado, que pasaron del 5% al 7%, y advierte sobre un aumento en las formas de crueldad y ocultamiento: del 12% al 17%, con descartes de cuerpos y tortura previa al asesinato.
En la provincia de Neuquén, se registraron cinco femicidios entre enero y octubre de 2025, mientras que en todo 2024 fueron cuatro. Entre las víctimas figura Azul Semeñenko, asesinada por su identidad de género. Además, continúa desaparecida Luciana Muñoz, vista por última vez el 13 de julio de 2024.
De acuerdo con los datos locales, el 60% de los femicidios ocurrió en la vivienda de la víctima y el mismo porcentaje en Neuquén capital. En dos casos, los cuerpos fueron descartados en espacios públicos, y en otros dos, las víctimas atravesaban múltiples vulnerabilidades relacionadas con la situación económica y consumos problemáticos. Las modalidades incluyeron golpes, arma blanca y arma de fuego.
La referente de Mumalá Neuquén, Gladys Aballay, reclamó medidas urgentes: “Es urgente que se declare la Emergencia en Violencias de Género, que se restituyan los programas de atención, sensibilización, capacitación y acompañamiento integral”.
A nivel nacional, el informe subraya que aumentó el uso de armas de fuego, en coincidencia con la eliminación por decreto presidencial de la Agencia de Control de Armas, que flexibilizó el acceso a armas semiautomáticas y suspendió el Plan Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego. Aunque bajó el número de femicidas vinculados a fuerzas de seguridad, en este grupo creció un 10% el uso de armas reglamentarias.
Sólo el 14% de las víctimas había denunciado a su agresor, y apenas el 28% contaba con botón antipánico. Para Victoria Aguirre, vocera nacional de Mumalá, “esto sigue siendo una alarma que revela los efectos de la eliminación de las políticas públicas contra la violencia machista y el negacionismo de las principales voces del gobierno”.
Desde enero hasta octubre, se registraron 855 intentos de femicidio y 142 niños y niñas quedaron sin madre. El 83% de los femicidas pertenecía al círculo íntimo de las víctimas, lo que confirma —según Mumalá— la persistencia de la violencia machista en los vínculos cercanos y la falta de políticas de prevención efectivas.






































