En declaraciones al programa Neuquén Despierta, por Radio 10 Neuquén, la agente sanitaria Eva Valenzuela explicó que el problema comenzó hace más de un año y recordó que “el año pasado nos cortaron el gas porque YPF hizo una inspección y encontró fallas. Primero dijeron que era el nicho y la carpeta del zeppelin, después los artefactos, luego la instalación. Cada vez que creíamos tener todo listo, volvían y pedían algo más”.
Sostuvo que la situación se agrava por las demoras administrativas y dijo que “hace cuatro o cinco semanas estamos esperando una nueva inspección, que según nosotros sería la última. Mientras tanto seguimos sin gas”.
El puesto sanitario, que depende del Hospital de Las Ovejas, funciona con gas por zepelin, pero la empresa exigió cambiar de lugar el tanque. Valenzuela señaló que el municipio colaboró con las obras necesarias, aunque debieron rehacerlas porque “primero hicieron la platea y el cerco, pero después pidieron que fuera más grande, que la puerta fuera diferente y que moviéramos la antena. Hubo que hacer todo de nuevo”.
Relató que, sin calefacción, trabajaron en condiciones extremas y destacó que “pasamos el invierno con una estufita eléctrica y una garrafa que evitamos usar porque nos hace doler la cabeza. Tuvimos que cerrar el puesto del 17 de julio al 29 de agosto porque el frío era insoportable. Aprovechamos que la escuela estaba de vacaciones para atender allí”.
Aclaró que, a pesar de las dificultades, rechazaron trasladarse a Las Ovejas porque “nos ofrecieron ir a trabajar allá, pero no podíamos dejar a nuestra población sin atención”.
Valenzuela indicó que el puesto atiende a unas 100 personas en invierno, aunque la población aumenta en verano por las veranadas, y que solo dos trabajadoras están a cargo del centro. “Deberíamos dedicarnos a la promoción y prevención de la salud, pero terminamos haciendo tareas similares a enfermería. A veces vienen médicos, odontólogos o nutricionistas, pero solo una vez al mes o cada 15 días”, señaló.
Resaltó la importancia de los agentes sanitarios en los parajes rurales y explicó que “somos el primer eslabón con las familias. Conocemos la realidad de cada persona, si puede comprar medicamentos o no. Esa información es clave y no siempre se ve cuando un paciente llega al hospital”.
Agregó que el reclamo cuenta con el apoyo de los vecinos, aunque sin movilizaciones. “Son vecinos de campo, no están acostumbrados a protestas o marchas. Acompañan a su modo”, dijo.
Comentó que mantuvo contactos con autoridades sanitarias, pero sin soluciones definitivas: “Hablé con Celia Luque, directora de Zona Sanitaria, y con Gustavo Coatz, pero todo sigue igual. Ojalá que ahora, con la visibilización del problema, llegue una respuesta”.
Finalmente, reclamó una pronta solución y expresó: “Esperamos que se difunda y que nos den una respuesta, porque ya es mucho tiempo”.








































