Los trabajadores de Cerámica Neuquén atraviesan una crisis debido a la falta de energía y a los altos costos operativos que afectan la producción. Denuncian que la Cooperativa Calf interrumpió el suministro eléctrico por una deuda acumulada y que desde el año pasado no logran establecer comunicación para negociar un plan de pago.
«Con Calf no tenemos comunicación desde el año pasado, cuando intentamos acercarnos para plantear un plan de pago y evitar esta situación», expresó Bernardo Retamales, obrero de la fábrica. «Siempre pagamos la factura de luz, incluso cumplimos con un plan de pago de una deuda que dejó la empresa anterior, pero con los tarifazos se volvió imposible sostenerlo».
Desde la Cooperativa Confluencia, el presidente Nicolás Domínguez, recordó que la última vez que se les cortó la luz el año pasado, lograron saldar la deuda con una venta al gobierno provincial. «La última noticia es que el gobierno dijo que iba a reunirse con Calf, pero aún no sabemos si eso ocurrió», señaló.
Ante la falta de respuestas, los obreros evalúan nuevas medidas de protesta. «Llevamos más de seis semanas con la luz cortada y la incertidumbre es enorme. En las próximas asambleas vamos a discutir medidas más contundentes para intentar resolver el conflicto», adelantó Retamales.
El gobierno provincial reconoció la difícil situación de la fábrica y la crisis que atraviesan las cerámicas en Neuquén. «Los volúmenes de producción no son suficientes para cubrir los gastos corrientes y eso los deja en una situación de vulnerabilidad», explicó el ministro de Gobierno, Jorge Tobares en una nota con Canal 7. «Las tarifas eléctricas impactaron fuerte y el desafío es lograr que se mantengan productivas sin que el Estado tenga que subsidiarlas».
Consultado sobre la posibilidad de restablecer el suministro eléctrico, Tobares indicó que están buscando alternativas. «Es urgente analizar cómo ordenar la deuda para que la cooperativa pueda reconectar el servicio», afirmó. «No habrá un auxilio financiero directo, pero estamos explorando opciones para que la fábrica pueda volver a producir».
Los trabajadores insisten en que la fábrica es viable si se garantizan condiciones mínimas para su funcionamiento. Plantearon la posibilidad de presentar garantías y un plan de pago para regularizar la deuda con Calf. Mientras tanto, continúan a la espera de respuestas concretas para evitar el cierre definitivo de la producción.
