En el 1° semestre 2024, el 66,1% de los niños, niñas y adolescentes tiene sus necesidades básicas insatisfechas. Es un porcentaje muy superior al alto índice del 56,2% que arrojó el informe del primer semestre de 2023 o incluso al del segundo semestre de ese año (58,4%) que tanto criticó el actual presidente cuando estaba en campaña.
Unicef publicó en agosto su octava encuesta sobre la situación de las infancias en el país. Según esta organización, un millón de niñas y niños se van a dormir sin comer en Argentina, y 10 millones consumen menos carne y lácteos que el año pasado. Pero la pobreza monetaria no lo es todo.
Además de comprometer la alimentación, tiene un gran impacto en la salud, la educación y las posibilidades de empleo futuras, por lo que las consecuencias también se verán a largo plazo. Según este mismo estudio, el 12% de los adolescentes busca trabajo.
El Comité de Derechos del Niño de la ONU expresó su preocupación “por la continua y drástica disminución de las asignaciones presupuestarias para la infancia, incluidas desinversión en salud y educación” que ocurrió en los últimos meses.
La pobreza infantil, alertaron desde Unicef, “afecta especialmente a las personas que viven en hogares con menor acceso educativo, monomarentales, o cuando están situados en un barrio popular”.
El 40,4% la población es pobre y el 11, 6% es indigente en Neuquén
