El titular de la consultora de Energía Paspartú y director del Instituto de Petróleo y Gas de la Universidad de Buenos Aires, Juan José Carbajales, aseguró que “desde que se inició el conflicto bélico los combustibles aumentaron más de un 30%” y consideró que se trata de “algo inaudito” en apenas 40 días. Además, sostuvo que la guerra entre Estados Unidos e Irán beneficia a la Argentina, no solo a Vaca Muerta sino también a las áreas convencionales.
También se refirió a la importación de GNL que el país necesita para el invierno y señaló que, por el alza del precio, la Argentina puede terminar pagando hasta 700 millones de dólares más.
El ex subsecretario de Hidrocarburos de la Nación analizó el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y subrayó que desde su implementación “el monto total de inversión comprometida es de 11 mil millones de dólares”. Indicó que en hidrocarburos predominan jugadores locales, mientras que en minería aparecen consorcios de Estados Unidos, Canadá y otros países.
También se refirió a la ley de Glaciares y al impacto de las tarifas de luz y gas en los hogares.
– ¿Cómo impacta la guerra en el mercado energético global y qué efectos puede tener o está teniendo en la Argentina?
– Primero que algo que parecía transitorio ya se va prolongando demasiado y hay cierto consenso de que, aun si esto culmina en el corto plazo, deja secuelas en materia de oferta porque hay campos que no van a poder producir inmediatamente, refinerías, daños a refinerías, plantas de licuefacción de GNL, etcétera. Entonces pareciera ser que los niveles no van a volver a los que teníamos a principio de año, en torno a los 60 dólares el barril, sino a algún escalón más arriba, eso beneficia a la Argentina porque es productor y exportador de crudo. Beneficia no sólo a Vaca Muerta sino también a las áreas convencionales donde están entrando nuevos jugadores ante la retirada de YPF, y por el otro lado le pone presión al surtidor, al nivel de las naftas y el gasoil en el mercado interno, y en ese equilibrio está el gobierno, están las productoras, YPF, y lo que vemos es que en el balance final esto puede ser positivo para la Argentina, puede ser un acelerador de inversión y a la vez puede ayudar a que los consumidores de crudo y sobre todo de GNL a nivel internacional empiecen a diversificar el riesgo, a buscar otros proveedores alejados de los focos de conflicto geopolítico, y ahí la Argentina puede situarse como un suministrador confiable, mediano, una nueva boca de oferta de ese crudo y del gas que empezaremos a vender el año que viene.
– ¿Y ahora en lo inmediato, con el alza de los precios, Argentina puede terminar pagando más caro el GNL que necesita importar para el invierno?
– Bueno, hay muchas incógnitas, porque si sube el GNL, sube el gasoil importado y el gobierno está en el medio de un cambio sistémico, donde quiere retirar a Enarsa de esa importación monopólica y adjudicarla a un agente privado, a un importador y comercializador privado. Ya se recibieron las ofertas y parecería ser que todo se encamina a que Naturgy termine siendo ese importador monopólico, pero todavía se generan dudas por los precios, dónde se sitúa el GNL a nivel internacional y quién va a soportar esos sobrecostos que no estaban en los planes de nadie en enero. La generación eléctrica, por un lado, la industria por otro, y si todo eso no va a generar cortes para la industria en los picos de invierno. Y si, como venía anunciando el gobierno, va a trasladar también a los usuarios residenciales a la demanda de las distribuidoras o va a abrir la billetera y poner más subsidios, son unos 500 millones de dólares adicionales, entre 500 y 700 según la cantidad de buques que se terminen comprando. Entonces, bueno, hay mucha incertidumbre sobre cómo va a finalizar ese proceso.
– ¿O sea que podría terminar pagando hasta 700 millones de dólares de más, digamos, por demorar la compra o en este cambio de proceso en el que están?
– Sí, si uno ve lo que se destinó el año pasado y dónde están los precios hoy, bueno, esa sería una duplicación de los costos. El año pasado se gastaron alrededor de 700 millones de dólares por 24 cargamentos. Y el volumen no ha cambiado, porque el ingreso de nueva capacidad de transporte con la iniciativa privada adjudicada a TGS, que va a poner 14 millones de metros cúbicos día, adicionales, eso va a estar recién para el invierno que viene. O sea que este es un invierno donde seguimos teniendo esas necesidades. Y por otro lado ENARSA ya salió a buscar dos primeros cargamentos que serían para CAMMESA, para generación eléctrica. Entonces habrá que ver si ENARSA termina haciendo toda la operatoria como venía haciendo desde el principio o si ya va a cambiar para este invierno, queda poco tiempo para salir a comprar los buques y si eso va a encontrar una demanda que pueda pagar esos precios.
– ¿Respecto al RIGI, ya pasaron varios meses, hay empresas que han solicitado ingresar con inversiones, se puede hacer una evaluación de cómo está funcionando?
– Sí, se puede hacer una evaluación, obviamente, pasó un año y medio largo y se acaba de aprobar un año más, quedan 16 meses hasta julio del año que viene. Hay 10 proyectos aprobados y una veintena más todavía en trámite. Esos 10 proyectos tienen un monto de inversión ya comprometida, o sea el monto total de inversión comprometida son 11 mil millones de dólares. El gobierno da otras cifras, pero cuando uno va a los decretos de aprobación da ese monto. Y está repartido 50-50 entre oil and gas y minería. Son los dos sectores más dinámicos en cuanto a proyectos para el RIGI y en su mayoría en oil and gas son todos jugadores locales, y en minería ahí ya está más repartido, hay mucho consorcio, hay oferentes de Estados Unidos, de Australia, de Canadá, etcétera, pero en hidrocarburos todavía están faltando grandes proyectos con jugadores internacionales.
– ¿Mencionó minería ¿qué opina de la ley de Glaciares que se aprobó recientemente?
– Bueno, fue una gran discusión con mucha participación ciudadana centrada en los posibles efectos de degradación climática, ambientales. Yo tengo una visión que va en paralelo a esa discusión y que tiene que ver con que el objeto de la reforma no es más ni menos que trasladarles a las provincias una facultad que hoy es de la Nación, del IANIGLA, Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales, que lleva adelante el inventario de glaciares y de ambientes peri glaciares, y eso hoy se traspasa a las provincias. Yo hago un símil con la Ley Corta de Hidrocarburos de 2006, digo 20 años después la minería logra lo mismo porque a partir de ahora son las provincias quienes van a decidir en su territorio qué hacer y qué no hacer con ese recurso minero, vis-a-vis, la afectación de esta función hídrica relevante que tienen que tener los ambientes peri glaciares para entrar o salir de ese inventario que ahora va a quedar a merced de los estudios técnicos que hagan cada provincia por separado.
– El gobierno nacional dispuso un congelamiento por 40 días ¿qué pasa con el surtidor, hay presión para que siga aumentando el combustible si se mantiene el precio del barril de petróleo alto?
– Desde que se inició el conflicto bélico a principios de marzo, los combustibles aumentaron más de un 30%, eso es algo inaudito que pasa en un mes, en 40 días, y luego vino este mecanismo, no lo dispuso directamente el gobierno sino YPF como una autorregulación de fijar un mecanismo de no traspaso del precio total a los refinadores sino ir anotando en una cuenta para que cuando baje el precio internacional ir recuperando de ahí, no bajar del todo los combustibles, no subirlos ahora y no bajarlos después. Eso es un mecanismo transitorio por 45 días, veremos dónde se estabiliza luego de la guerra, cuando esto una vez termine, si es que termina algún día. Por otro lado el gobierno sí dispuso dos medidas, una suspender la actualización de los impuestos a los combustibles que tiene una actualización trimestral por inflación, eso lo suspendió, y por otro lado habilitó a las refinadoras que puedan subir el porcentaje voluntariamente, que puedan subir el porcentaje de corte de bioetanol, de gasoil, entonces está tratando de paliar, de buscar algún amortiguador, pero bueno el aumento ya se hizo, fue importante, y entre otras cosas se ve en el transporte público, lo vimos la semana pasada, era un tema de pagos, de salarios, de no sé qué, de subsidios, pero bueno en el fondo está este costo de gasoil, que hoy también va a estar tensionado por la cosecha gruesa del sector agroindustrial, y la generación eléctrica también necesita gasoil para reemplazar este gas que decíamos que va a faltar en el invierno, así que es una situación crítica, hay que seguirla de cerca para ver cómo los jugadores se autorregulan, porque el estado en sí dice que no va a intervenir en los precios, y bueno también dependerá de cuánto se extienda el conflicto bélico.
– ¿Y las tarifas en los hogares también subieron, van a seguir subiendo?
– Las tarifas tuvieron un alza significativa en 2024, en el 2025 año electoral se ralentizó un poco, han recuperado mucho terreno en cuanto a la incidencia en los gastos de los hogares y a la vez ha bajado el subsidio estatal. Ahora bien, hoy en día lo que tenemos es que esas tarifas se van ajustando todos los meses por inflación, o sea tratan de mantener el nivel real, pero bueno ahora en el invierno es donde se nota más fuertemente por la incidencia del gas y del gas también en generación eléctrica. Entonces habrá que ver cómo eso se acomoda. El gobierno quiere que haya una tarifa plana en materia de gas natural, que no pegue un salto en invierno, pero bueno ahí estará por verse qué pasa con el GNL. Y después algo que todavía está pendiente es terminar todo el nuevo mecanismo de subsidios, los subsidios focalizados, energéticos focalizados. Todavía falta que la secretaría de Energía termine de definir algunos parámetros, faltan decisiones, por ejemplo, para el sector de GLP cuál va a ser el subsidio a las garrafas, que en invierno es súper sensible. Y todo esto en el marco de una transición de la emergencia, que fue prorrogada por dos años, y donde el gobierno trata de mantener a raya los subsidios por tema de equilibrio fiscal y está tratando de focalizar en los sectores, segmentos de la población que efectivamente requieren esa ayuda.
Entrevista publicada originalmente en Va Con Firma







































